Blog

Blockchain 1.0

Digitalización financiera

Está demás decir que Blockchain es una tecnología que nació de mano de la criptomoneda bitcoin en 2009. Uno de los valores de esta tecnología es su capacidad de crear ecosistemas entre empresas competidoras y darles una fuente única de confianza y veracidad sin la necesidad de la creación de un ente central que valide las transacciones o el intercambios de valor entre estas, manteniendo por diseño un registro inalterable de la información intercambiada que favorece la transparencia, seguridad y eficiencia.

En 2021 la principal discusión respecto a blockchain ya no se centra en cómo funciona esta tecnología, sino más bien, en cómo usarla para plantear soluciones y modelos de negocios basados en sus características intrínsecas, como son la trazabilidad, confianza y seguridad. Sin embargo, es indispensable tener un marco común de entendimiento.

Blockchain, es una base de datos que contiene toda la historia de las transacciones que ocurren en una red. Su particularidad radica en que es una base de datos descentralizada, lo que se traduce en que cada transacción compartida en la red se almacena en bloques que se replican en participantes de la red mediante nodos, permitiendo integridad de los datos, transparencia y redundancia.

A continuación, revisemos con algún grado mayor de detalle estos conceptos que hacen la diferencia de esta tecnología, para la implementación de casos de uso empresariales:

  1. La inmutabilidad significa que la información no puede ser borrada o alterada. En una base de datos tradicional, la información se guarda centralizadamente en un único centro de datos. Sin embargo, en blockchain, cada nodo de la red tiene una copia exacta de la información. Al registrar un nuevo bloque en la cadena, una cierta cantidad de nodos comprueba que el bloque sea válido, y de serlo, permitirá agregarlo en la copia de la red que posee cada nodo. El proceso de validación mencionado anteriormente se conoce como consenso y es el que permite finalmente determinar qué se guarda y que no en la red.
  2. Cada blockchain llega a consenso a partir de la definición del algoritmo de consenso que se vaya a utilizar. Esto quiere decir que los nodos deciden cuál transacción o grupo de transacciones son válidas y cuáles no, sin necesidad de un intermediario que apoye esa decisión. El consenso es el responsable de la confianza en la red, donde quizás no todas las partes o nodos se conozcan o confíen entre sí, pero pueden confiar en el algoritmo de consenso que se definió en la arquitectura de la red dado que son reglas escritas en piedra. Existen muchos algoritmos de consenso y su uso varía dependiendo del tipo de red. Por ejemplo, en una red pública es común encontrar los algoritmos de consenso Proof of Work o Proof of Stake, como los usados en Bitcoin y Ethereum respectivamente, sin embargo, el consumo de energía producto de estos algoritmos es muy grande. En cambio, en una red privada o tipo consorcio el consenso varía dependiendo del caso de uso a desarrollar.
  3. Decimos que la red es descentralizada ya que no existe un único punto de falla, dado que la información se encuentra distribuida en la red. Además, no se requiere de una entidad central para administrarla ya que toda la lógica está contenida en su definición de arquitectura mediante contratos inteligentes para ejecutar las transacciones y algoritmos de consensos para validarlas.
  4. La información contenida en una red blockchain es totalmente trazable e inmutable, por ende, la seguridad es una característica que se vuelve muy interesante, pensando en el uso en múltiples industrias como la financiera, salud o alimenticia, donde se toman incontables medidas para asegurar y validar los datos. Todos los bloques en el blockchain poseen un hash criptográfico. Este es un identificador único para cada bloque. Asimismo, todos contienen el hash del bloque anterior, por lo tanto, para modificar un dato, implica modificar todos los hash del blockchain, lo cual es imposible con la tecnología actual.
  5. Contratos inteligentes. Un contrato inteligente es un código informático programado o script que se utiliza para ejecutar transacciones de manera autónoma. En otras palabras, permite intercambiar activos digitales de manera automática al cumplirse las características del acuerdo programado previamente en el contrato. Si bien un contrato inteligente no es un contrato como lo conocemos, al definir la lógica del Smart contract el programador define las consecuencias de la ejecución del mismo y a diferencia de los contratos tradicionales, los oráculos o fuentes de datos externas, nos permiten obtener información como un input que puede ser procesado por el contrato inteligente en cualquier momento.

Estas definiciones ayudarán sobre todo a los equipos de negocio que trabajan en proyectos de innovación, para determinar si esta tecnología es aplicable al caso de uso que se encuentran discutiendo.

Escrito por: Jaime Pradenas